Una caminata por la inclusión laboral en Hermosillo

      

    Entre las y los convocados estaba Lupita; llegó puntual, se le veía alegre, amigable y muy segura. Inició la caminata al frente del contingente y con megáfono en mano no dejaba de lanzar arengas y demandas en bien de sus pares. Karla fue otra de las convocadas, caminaba a paso firme detrás de Lupita, siempre con una sonrisa dibujada en el rostro y una cartulina blanca entre manos, con una leyenda colorida en la que se leía: "Juntos construimos una sociedad más inclusiva". Oscar, un joven de tes morena, estatura gigante y una sonrisa envidiable, de oreja a oreja, portaba otra cartulina en la que se leía: "La vida te pone obstáculos, los límites los pones tú".

    Por Ricardo Aragón Pérez / [email protected]

    Hermosillo, Sonora, 4 de marzo de 2023

    La mañana del pasado domingo, tuvo lugar en esta capital la Caminata por la Inclusión Laboral, la primera que se realiza en el estado desde que se proclamó el Día Nacional de la Inclusión Laboral, febrero de 2013, que consagró cada 27 de febrero para conmemorar el día de la inclusión laboral.

    Como preámbulo, unas 150 personas, entre ellas familias enteras, amigos, maestras, asociaciones civiles y funcionarios educativos unieron sus pasos a los de un contingente de jóvenes de uno y otro género con discapacidad, quienes tomaron plazas, calles y parques céntricos de Hermosillo, para visibilizar su existencia, sus aspiraciones y demandas sociales, entre ellas más oportunidades educativas y laborales.

    La caminata partió poco después de las nueve de la mañana, justo de la emblemática plaza Hidalgo, cuyo memorable Padre de la Patria, precursor de la inclusión social, cabeza de la célebre lucha contra la esclavitud, discriminación y segregación racial, seguramente volvería a morir, pero ahora de vergüenza, por la histórica y persistente falta o debilidad de una política pública orientada hacia una sociedad más igualitaria e incluyente.

    Cierto, la inclusión laboral sigue siendo una asignatura pendiente de larga data. Datos disponibles, revelan que las personas con discapacidad registran una tasa de participación económica menor al 30 por ciento, cuyo porcentaje disminuye marcadamente tratándose de mujeres, con el agravante de que reciben un salario menor, 33 por ciento menos que la población en general.

    Con ese sombrío panorama como telón de fondo, y luego de unos dos kilómetros de recorrido, el contingente de caminantes, ataviado de color amarillo, banderines y carteles con leyendas alusivas a sus reclamos, finalmente llegó al parque Madero, para luego apropiarse de un teatro al aire libre y hacer de él un fandango y un mitin a la vez, con música, actuaciones, baile y testimonios de vida, sin faltar los reclamos y demandas justicieras por una sociedad más sensata e incluyente.

    Entre las y los convocados estaba Lupita; llegó puntual, se le veía alegre, amigable y muy segura. Inició la caminata al frente del contingente y con megáfono en mano no dejaba de lanzar arengas y demandas en bien de sus pares. Karla fue otra de las convocadas, caminaba a paso firme detrás de Lupita, siempre con una sonrisa dibujada en el rostro y una cartulina blanca entre manos, con una leyenda colorida en la que se leía: "Juntos construimos una sociedad más inclusiva". Oscar, un joven de tes morena, estatura gigante y una sonrisa envidiable, de oreja a oreja, portaba otra cartulina en la que se leía: "La vida te pone obstáculos, los límites los pones tú".

    Un grito muy potente, seguido de un griterío, ademanes y tronadores aplausos, fue el que externó Lupita, una mujer madura con discapacidad auditiva, pero con dotes de lideresa y buen verbo, exigió para sus hermanos en condición el derecho a llevar una vida digna, con justicia social y un porvenir sin discriminación.

    Pidió a las autoridades y a los padres de familia confiar en sus hijos y dejar que vuelen con sus propias alas. Demandó más escuelas laborales, porque en ellas encuentran un camino seguro para derribar barreras y contribuir a la formación de una sociedad más inclusiva, con bienestar y felicidad para todas y todos.

    En cuanto a los empleadores, el clamor unísono fue contundente: más y mejores oportunidades de empleo, pues poseer una discapacidad, no limita a las personas a aprender y potencializar sus distintos sentidos, así como adquirir distintas habilidades para la vida, contribuyendo a la sociedad con sus talentos, su compromiso ético y responsabilidad laboral.

    La caminata fue convocada por el personal de CAME #25, que, con su núcleo directivo a la cabeza, tuvo a bien organizar e invitar a participar a distintas escuelas, asociaciones civiles, así como a la comunidad en general para conmemorar el Día Nacional por la Inclusión Laboral, que el anterior 27 de febrero llega a su aniversario número nueve.

    ¡VIVA LA EDUCACIÓN INCLUSIVA!

    ¡VIVA LA INCLUSIÓN LABORAL!

    ¡LARGA VIDA PARA CAME#25!

    Nota: El autor es Subsecretario de Educación Básica de la SEC en Sonora.

     

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